martes, 24 de junio de 2014

Nota preliminar:
Aunque ya he dicho en más de una ocasión que hace mucho que no necesito justificar casi nada de lo que hago, es de justicia pedir disculpas por la alteración del orden de aparición de este relato en el blog, pisándole el puesto a otros que ya estaban anunciados, aunque, como dije en su día, publico cuando y como me apetece. Sé que sabréis disculparme. Gracias.

18º IBEROVESPA

                                          PAMPILHOSA DA SERRA (PORTUGAL) 6 AL 8 DE JUNIO


¿SUCEDÁNEO?

Igual el título que le he puesto a este relato es injusto con el 18º Iberovespa, con los lugares en los que se desarrolló y con los participantes...igual no, seguro!.
De todas formas tiene su explicación. Este es el 2º Ibero al que asisto y se ha celebrado una semana antes que el Eurovespa de Mantua. A Mantua o Mantova o llámale como te dé la gana, tenía que haber ido. Más que tener que haber ido, me habría gustado una barbaridad haber ido. Se cumplen, este año, 10 años de la asistencia a mi primer Eurovespa (Lisboa 2004) y ¿qué mejor celebración que asistir al de este año?. ¿Por qué no he ido?, obviamente por una pura y simple cuestión económica. Me tengo por viajero entusiasta y si la cuenta del banco estuviese saneada...en fin.
En un momento dado pude plantearme este Ibero como un sucedáneo del Eurovespa  de este año, un “no puedo ir al otro, voy a éste” Pero, realmente, no ha sido así, ¡ni mucho menos!.
El anterior Ibero al que asistí (Setúbal 2008) no lo viví con intensidad, no lo aproveché...eran otros tiempos, otras circunstancias. Estaba más preocupado de no poder asistir al Euro de aquel año (Cefalú-Sicilia) que de disfrutar del viaje y de todo lo que nos ofrecieron los amigos del Vespa Clube de Lisboa.
Casi caigo en el mismo error este año... aunque rectifiqué a tiempo y me alegro mucho, muchísimo, de haberlo hecho.
Después de este pequeña introducción voy al grano que es lo que de verdad interesa.
Preparada para la aventura

Descartado el Euro la primera alternativa era la Vespaniada de Gijón. Llegué a inscribirme pero, haciendo números, tuve que descartarla por falta de presupuesto. Ahora, ¡yo no me quedo sin una de las buenas este año!. Y ahí reaparece el Ibero en escena. A considerarlo una alternativa que cumplía todos los requisitos ( más económica que las otras dos y en una zona de Portugal que no conocía) se sumó la circunstancia definitiva y era la de poder pasar un fin de semana con mis fratelli extremeños Rubén y Sonia. Pero, a veces, uno tiene ideas que después agradece haberlas tenido y la de proponerle a mi compañero y amigo del V.C. de Galicia, Miguel (Mikelotti) el acompañarme, fue de las mejores cosas que pude haber hecho.
Nos inscribimos y fiándome de la recomendación hecha en la página web de los organizadores, reservo, con un cierto recelo, 2 habitaciones en la “Casa Velha” de Pampilhosa da Serra. He de reconocer que soy bastante quisquilloso para dormir y para comer...un pelín repugnante vamos!. No me quedaba tranquilo con lo del alojamiento, no me tenía buena pinta al verlo en fotos, pero por dos noches y por ese precio (20 € por noche y, detalle de última hora, aparcamiento cerrado para las Vespas...) no había demasiadas alternativas por la zona. Bueno, si había alternativas pero, cuando decidí buscarlas, ya era tarde para encontrar alguna económica y que no estuviese a más de 20 km del lugar de la concentración.
A la GTS poco le tuve que hacer antes del viaje: reparar un pinchazo de la rueda trasera, rellenar el aceite, limpiar el filtro del aire y más por precaución que por otra cosa, cambié el embrague y los rodillos de variador.
Al haber cambiado mi actitud con respecto al Ibero y no considerarlo ya un sucedáneo, me volvió el día anterior ese conocido y agradable cosquilleo en el estomago a la hora de preparar el equipaje. Aquí cometí un gran error al pecar de exceso de confianza con el equipamiento personal, especialmente en los guantes. Creí que no llovería tanto y solamente llevé unos guantes de “seco”. Ese exceso de confianza me lleva a veces a cargar con cosas innecesarias y olvidar otras esenciales. ¡Reconozco que no estuve muy fino haciendo “las maletas”!, aunque sí que es cierto que preparar equipaje para tiempo templado y húmedo siempre me descoloca. Si cargas impedimenta para lluvia vas ir incómodo por el alto nivel de humedad. Si no lo haces, como fue mi caso, te vas a mojar...
Con una previsión meteorológica muy poco favorable me pongo en marcha el viernes pasadas las 16:00 hacia el puente internacional de Tui, en donde me esperaba Miguel. En la Avenida de Madrid primer contratiempo: se rompe el cable del velocímetro. Bueno, no pasa nada, el pobre tenía más de 55.000 km y llevo el GPS para saber a que velocidad voy...
No llueve pero no está la cosa muy clara...ya veremos!. Tardo bastante más de lo previsto en llegar al puente internacional de Tui debido al tráfico (viernes por la tarde), a los radares y a un asfalto húmedo que no invita a demasiadas alegrías.
Me reúno con Miguel sobre las 16:50 y arrancamos.
Miguel esperándome en el Puente Internacional de Tui

 Como no queremos que se nos haga de noche, sobre todo en el último tramo del camino, pasado Valença y como teníamos previsto, nos metemos en la A3 y tiramos ligeritos hacia Oporto. Comienza a llover de tal modo que el spray que levantan los coches por la autopista dificulta mucho la visibilidad. Pasamos Oporto y segundo y tercer contratiempos: Miguel funde la luz corta y mi GPS deja de funcionar...Primero se dividió la pantalla en dos. Toda la información de la mitad superior pasó a la parte derecha y la de la inferior a la izquierda y, justo antes de fenecer, tomó el aspecto de un código de barras.
Paramos a repostar después de 188 km. Entran, en cada una de las GTS, 7 litros de gasolina, por lo que, teóricamente, nos quedaban 2,2 litros resultando un consumo medio de unos ridículos 3,72 litros/100 km...por autopista a una media real cercana a los 100 km/h y viento en contra!. Fantástico!. ¿Hay que recordar que estamos hablando de Vespas?.
Intento reanimar a mi GPS y no hay manera. Arrancamos en dirección a Coimbra por la A1 y al cabo de unos quince minutos, como por arte de magia, vuelvo a tener navegador!!!.
Lo malo de la autopista es que es aburrida pero, en contrapartida, se avanza mucho. Hasta Coimbra lo hacemos muy bien de tiempo. A partir de aquí hay que abandonar necesariamente la autopista y tomar la A13 hasta Lamas. El trazado y el firme de este tramo no son malos del todo, pero es que el clima no ayudaba nada con una niebla, una temperatura y una llovizna que restaban disfrute a la conducción...aunque lo peor estaba por llegar!.
Por este tramo la velocidad media baja estrepitosamente, ayudada por las condiciones climatológicas.
Llegamos al pueblo de Lamas y abandonamos la A13 para...entrar en la antesala del infierno. El tramo de la N342 entre Lamas y Gois es una delicia...haciéndolo en seco y con buena visibilidad. Tal y como íbamos nosotros no era, en absoluto, nada agradable. Es una carretera revirada y estrecha, aunque con un excelente firme, en la que te puedes encontrar, como le sucedió a Miguel, un autobús de línea invadiendo tu carril en un puentecillo en plena curva...y el tío que no quería dar marcha atrás y arrimarse!. La conducción en estas condiciones desgasta física y mentalmente. Es una tensión constante, agravada por la rapidísima reducción de visibilidad. Vamos, que entre la niebla, la lluvia y la vegetación cerrada a los lados de la carretera, no se veía más allá de diez palmos!. Pero todavía íbamos bien...
Un poco antes del pueblo de Gois hay que dejar la N342 y tomar la  N2 hasta pasado Amieiros. Paramos a repostar, por si acaso y nos dicen que todavía nos quedan 32 km hasta Pampilhosa. Este tramo y el siguiente si se hacen en seco y con buena luz son de los de repetir y repetir hasta cansarse. Es una carretera de serranía, con curvas bastante amplias y continuadas, con un firme abrasivo, por lo tanto con muy buen agarre como debería corresponder a una carretera de montaña y con un tráfico prácticamente inexistente.Lo malo es que si en el tramo anterior no veíamos más allá de diez palmos, ahora no vemos más allá de cinco!!!. Y Miguel alumbrándose con la de posición o, a ratos con la larga!!!.
Resumen de los últimos 30 km...¿te haces una idea?...no, no eres capaz!!!
Dejamos la N2 y enganchamos con la N112 al pasar el pueblo de Amieiros. Seguimos en la misma tónica: firme excelente, trazado magnífico pero ahora sí que la niebla es cerrada a más no poder, ha bajado bastante la temperatura y sigue lloviendo. La noche se nos ha echado encima y estos últimos 64 km nos han desgastado mucho. Llegamos a Pampilhosa da Serra a las 21:00 lo que no está nada mal teniendo, repito una vez más, las condiciones adversas que habíamos tenido, eso sí, teníamos dos aliadas que nos ayudaron mucho a llegar sanos y salvos. Estas GTS van de fábula, cada día mejor!.
Llegamos!.
Nuestras dos aliadas
Encontrar la pensión fue una tarea de lo más sencillo. Al verla por fuera no transmitía nada bueno pero, una vez dentro, era un alojamiento de lo más digno y, sobre todo, aceptablemente limpio y con un encantador trato.
Dejamos los bártulos y mojados y cansados como estábamos, arrancamos de nuevo para adentrarnos en la niebla y en la más oscura de las noches camino de Janeiro de Baixo, a unos 17 km, centro neurálgico del Ibero de este año.
Unos 2 km antes de llegar a Janeiro de Baixo pierdo a Miguel. Me detengo y retrocedo en su búsqueda. Algo de humedad se le ha filtrado por algún contacto y le ha hecho fallar el motor. He de reconocer que le pregunté, egoístamente, si quería que nos volviésemos a la pensión y me contestó con un firme NO!. Para entender el auténtico valor de esa negación hay que recapitular y recordar que: son las 21:30, llevamos desde las 17:00 conduciendo bajo la lluvia, con niebla, frío, poca visibilidad, carreteras reviradas, cansados, mojados, sin luz de cruce y un fallo eléctrico. Esa negación de Miguel tiene un altísimo valor. Llegamos a Janeiro de Baixo. El Vespa Club de Lisboa había organizado el village en el bonito parque fluvial de esta pequeña localidad. Intentamos encontrar a Rubén y a Sonia ya que ellos tienen nuestras acreditaciones. Me encuentro con amigos de otros años y otros eventos: Vicente, Fátima, Damián, Meca... nos tomamos un caldo verde, un bocadillo y un par de cervezas ( sin alcohol...me hago mayor...o prudente!) y, en este tiempo aparecen los extremeños. Besos, abrazos, el reencuentro después de mucho tiempo!!!. Ya ha valido la pena llegar hasta aquí!!!.
Milagrosamente...deja de llover!!!. Sobre la 23:00 la lluvia decidió que ya nos había importunado bastante y dio paso a una noche despejada, fría y húmeda, pero despejada.
Regresamos a Pampilhosa a dormir. Otros 17 km aunque ahora se hacen de una forma algo más relajada. Quedan algunos jirones de niebla agarrados al asfalto pero ha mejorado mucho. Con sorpresa, la dueña de la pensión nos ofrece guardar las Vespas en un aparcamiento cerrado sin coste ( la pobre mujer se pasaba la noche calle arriba calle abajo para abrir y cerrar cada vez que llegaba alguno de nosotros!!!).
A dormir que mañana tenemos un programa completito.
Como es habitual en mi cuando duermo fuera de casa, pasé una noche fatal. Prácticamente no pegué ojo y, después de un malentendido con los horarios, a eso de las 10:00 estábamos desayunando y casi listos para arrancar, de nuevo, en dirección a Janeiro de Baixo. ¡Qué diferencia!. La carretera que nos parecía el corredor del Infierno la noche anterior, se había convertido, gracias a un magnífico sol y una amable temperatura, en una sinuosa provocación de magnífico asfalto que incitaba a igualar los laterales de los neumáticos!.
Llegamos a Janeiro de Baixo y, ahora sí, con mejor semblante y disposición que la noche anterior, nos disponemos a integrarnos en las actividades que estos chicos tengan preparadas. Lo primero es hacernos una foto delante del cartel del evento.
¡Ya hemos llegado!
A partir de ahí vamos encontrándonos con conocidos, echando un vistazo a las Vespas aparcadas, etc. Con una puntualidad de agradecer arranca la siempre humeante y petardeante caravana en dirección a Pampilhosa da Serra para la foto oficial delante de la Cámara Municipal.
Esperando para la foto oficial delante de la Cámara Municipal de Pampihosa da Serra
Hay tiempo para que los que lo necesiten reposten, a los que le apetezca se tomen una cervecita y, después de inmortalizarnos, arrancamos hacia la localidad de Soeirinho en dónde nos tenían preparado un refrigerio.
Rubén y Sonia y una de sus ET4 de Vespaterapia
Me gustaría insistir en el brutal cambio de carácter de estas carreteras en función de la climatología. Son como Jekill y Hide. No cabía esperar en este Ibero grandes monumentos, edificios históricos o de alto valor artístico. Este Ibero era naturaleza, sierra, sencillez y espacios abiertos... y, para mí, no defraudó.
Parte de la Organización en Soeirinho
De Soeirinho nos dirigimos al bonito pueblo de Fajão. Tiene, escasamente, 300 habitantes y es una de las aldeias do xisto, esa laja de pizarra típica de la construcción serrana de algunas zonas del noroeste peninsular con la que están construidas sus casas (aunque muchas, desgraciadamente, se han revestido...).
Fajão
Toca la hora del rancho. Los portugueses del V.C. de Lisboa montan en 5 minutos un almoço volante compuesto por una ensalada de pasta con atún, una manzana, pan y bebida.
La hora del "rancho" en Fajão...
Comemos agradablemente sentados en la escalinata de una minúscula placita amenizados por las historias que nos cuenta un serrano lugareño de noventa y muchos años.
...amenizada por este fenómeno del hombre!!!
Después de comer nos ponemos de nuevo en marcha, esta vez, hacia el Barragem de Santa Luzia, presa de los años 40 que abastece de electricidad a la zona y, aprovechando el embalse, ofrece actividades acuáticas (piscinas, canoas, etc.).
Barragem de Santa Luzía
Después de esperar turno para subir al mirador del picacho y fotografiar todo lo fotografiable, nos preparamos para reanudar la marcha.
Para la fotografía anterior había que hacer cola!!!
Intercambio montura con Rubén (a la salida de Fajão él lo había hecho con Miguel...Rubén, ¡el que las prueba suele envenenarse!) y sobre la ligera ET4 de Vespaterapia me dirijo con el resto del grupo a curvear por un bonito trazado hacia nuestra base en Janeiro de Baixo.
Llegamos a eso de media tarde al camping fluvial y tenemos tiempo libre y actividades típicas ( carrera de lentos, pruebas de habilidad, etc.) hasta la hora de cenar.
Diversión asegurada en la carrera de lentos
¿Puede haber algo mejor que estar sentados en la hierba, bajo los pinos con una temperatura de 22ºC tomando una cerveza y de cháchara con los amigos?. Mejor no creo, comparable sí. Nos da tiempo de sobra para ponernos al día en cuestiones de familia, trabajo, conocidos, etc y, a su hora, dan aviso de ponernos en marcha hacia el pueblo de Brejos de Baixo, en donde se celebraría la cena.
Voy a intentar buscar alguna pega a la organización (lo tengo difícil...) pero, por buscar alguna, decir que el local acondicionado para la cena era un poco justo. Nada que molestase en exceso. La cena fue magnifica. Todo esto, evidentemente, son opiniones totalmente subjetivas, habrá gente que opine lo contrario sobre cuestiones que he tratado aquí. Lo que estoy contando es totalmente sincero y sin ningún tipo de influencia ni de compromiso con nadie. Si las cosas me gustan digo que están bien. Y esta cena, igual que el resto del Ibero han estado magníficos. Retomo la cena. Comimos, repetimos, bebimos, tomamos postre, nos dieron recuerdos, nos hicimos fotos, reímos...¿necesitas algo más?. Yo no.
El ambiente en la cena...fantástico!!!
Terminada la cena regresamos al village en el que se llevó a cabo el típico sorteo de regalos cedidos por diversos patrocinadores. Ni a Miguel ni a mi nos tocó nada!. Ya sería la guinda para el pastel!!!.
Después del sorteo estuvimos un ratillo de cháchara y justo cuando comenzaba el concierto ( Funil & Abelhinha) decidimos marcharnos, básicamente por estar agotados. Nos despedimos de los viejos y de los nuevos amigos. Siempre te queda ese puntito de pena por marcharte, pero... es lo que hay!!!. Lo bueno es poder encontrarse dentro de poco en otra de estas!!!. Ha sido un día intenso, muy intenso, cargado de buenas sensaciones, de esas que te permitirán, en momentos oscuros, poner algo de luz en tu ánimo.
Regresamos a Pampilhosa y a dormir.
Conseguí dormir bastante más y algo mejor.
Suena el despertador, ducha, recogida de equipaje con la historia de siempre: ¿cómo rayos metí todo esto el día que salí de casa?.
Parte del equipaje...no queda sitio ni para las zapatillas!!!
Nos vamos a desayunar con calma. Regresamos a la pensión, recogemos las Vespas, cargamos el equipaje, pagamos (40,00 € por barba no está nada mal), nos despedimos de la buena de la señora y partimos. La idea era regresar a Vigo por carretera general, evitando autopistas. No teníamos demasiada prisa y sí ganas de disfrutar relajadamente del viaje de vuelta. Yo había comentado de parar en Braga a tomar café en el restaurante en donde se celebraría la comida de la concentración del Vespa Clube Minho y, de ahí tirar directos para Vigo. Miguel me propone pasar por Buçaco. Reprogramamos los aparatitos para evitar autopistas...y vaya si las evitaron!. Realmente fue un recorrido agradable, magnífico, relajado y relajante, con buena temperatura, cielo despejado, estupenda carretera (bueno algunos tramos no tanto, jejeje!!!).
Después de perdernos por el Portugal más profundo, aparecimos, a una hora más que prudencial, en el bosque de Buçaco. Miguel intenta negociar con la muchacha de la garita para no tener que pagar los 2 euritos por cabeza pero esta, inflexible, dice que, si somos dos, son 4 euros. Pagamos y entramos. Realmente es espectacular, con una vegetación exuberante, silencio, luz tamizada por las hojas, paz. Llegamos a la parte alta para echar un vistazo al “palacio”, hoy hotel. Nos hacemos las fotos de rigor, llamamos a casa para dar novedades y decidimos comer en Luso, el pueblo que está al lado de Buçaco.
Miguel en Buçaco...gracias compañero!!!
Un servidor en Buçaco
Encontramos una pastelería-pizzería-cafetería y allí nos asentamos. La comida dio para hablar largo y tendido sobre muchas cosas, recordar anécdotas de otros viajes. Arrancamos, todavía, con la idea de llegar a Braga a tomar el café.
Esto es parte de Buçaco...valió la pena!!!
Continuamos por carretera general hasta la entrada en Oporto. Aquí , por hacerle caso a mi navegador, me meto por la autopista seguido de Miguel. Salimos en cuanto podemos para, en primer lugar, escapar de esos malditos pórticos con cámaras y, en segundo lugar, para repostar ya que llevábamos más de 200 km hechos!!!.
Paramos en una gasolinera en Seroa, cerca de Paços de Ferreira. Allí comprobamos que entran, escasamente 7 litros en el depósito ( en el mío 6,85 litros) lo que nos da un consumo que ronda los 3,5 litros a los 100 km!!!. Y no hemos tenido miramientos con el puño del acelerador en todo el día!!!. Fantásticas, estas GTS son fantásticas!!!.
Dada la hora que es, decidimos no parar en Braga. Realmente no teníamos compromiso ni habíamos avisado de que iríamos por lo que nadie nos esperaba.
Sencillamente se nos hizo tarde y yo preferí una visita a Buçaco.
Reemprendemos la marcha y, ya que nos han hecho unas cuantas fotos por la autopista...que nos sigan haciendo. Continuamos por la A41 y por la A28. Al cuarto de hora de marcha...tatatachán!!! sorpresa!!!. Estaba saliendo todo demasiado perfecto. En un momento dado y circulando a unos 120 km/h reales, oigo un tremendo bufido proveniente del motor, igual que si me estuviese pasando por encima un avión a reacción, seguido de un fuerte ruido seco y un petardeo insoportable. Inmediatamente me arrimo al arcén, seguido de Miguel y paro el motor. Primer momento de pánico. No quiero ni atreverme a echar un vistazo por la cantera que puede haber ahí. Estamos a 120 km de casa y esto, aparentemente, acaba de decir basta!!!. Me agacho y lo primero que veo, colgando de su cable, es la sonda lambda. Busco con la mirada el lugar en el que tenía que estar y lo que veo es un enorme agujero en el colector del tubo de escape. Ha reventado el metal alrededor de la soldadura que sujeta la pieza roscada en la que se acopla la sonda. El escape es nuevo, tiene 3 meses escasos. Pruebo a arrancar el motor y lo hace sin problemas. Ahora, el sonido...o el ruido...no sé realmente cuando el sonido se convierte en ruido, era de escándalo. Esto era ruido. Desengancho la conexión eléctrica de la sonda, la guardo y continuamos. Con el cabreo ni siquiera me acuerdo de inmortalizar el desaguisado. Al acelerar para coger velocidad el estruendo es insoportable. Mientras puedo mantener una velocidad estable y no abro o cierro el gas, se aguanta. Ahora, cuando tengo que cortar gas y volver a acelerar... mamma mìa!!!. No quiero, por si acaso, pasar de 80 km/h y, poco a poco nos vamos acercando a la frontera. El paso por Valença fue algo más que memorable... Entro en la A55 y derechito y sin hacer ruido, jajaja!!!, para casa. Miguel se queda contestando una llamada en Valença y yo sigo. Entré en Vigo con el casco cerrado y lo más rápido posible. Llego al garaje y lanzo un largo y profundo suspiro. Después de todo no ha estado mal!!!. El escape roto fue entregado al día siguiente en el lugar en el que lo compré y desde ese día voy con el de serie más contento que un ocho ( hasta he recuperado el tirón a bajo régimen que había perdido con el escape “molón”).
No sé, hipotético lector/a, si te ha gustado esta historia. A mi muchísimo. Me ha gustado el viaje, he tenido un compañero de viaje impecable y elegante como es siempre él. Me he reencontrado con viejos amigos. He hecho alguno nuevo. He conocido una zona de Portugal que no conocía. Me lo he pasado genial. ¿Realmente este Ibero podría haber sido un sucedáneo o un sustituto del Eurovespa de Mantova?. No. El Ibero tiene su propia identidad, mayoría de edad y calidad incuestionable. Tanto es así que Miguel me comentaba que el año que viene le gustaría repetir. Esta mañana le he enviado un correo proponiéndole para el 2015 Iberovespa (en dónde sea) y para 2016 Vespa World Days en Arcachón (Francia). No es mal plan ¿verdad?.
Salud!!!

2 comentarios:

  1. Estupendo relato. Compartimos con vosotros parte de las visicitudes en la carretera de llegada y por supuesto la maravillosa organización de los amigos portugueses. Un abrazo. Juanma Herrera

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    1. Hola Juanma, me alegro y te agradezco, que hayas pasado por 10 pulgadas y que te gustase el relato!!!. Creo que puedes, como dices, encontrar coincidencias con lo que has vivido tu allí. Un fuerte abrazo!!

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