jueves, 12 de enero de 2023

EL SUR ATLÁNTICO DE LA PROVINCIA DE PONTEVEDRA

    No por más conocida- para los lugareños- deja de tener su atractivo la parte sur de la provincia de Pontevedra, la que mira hacia el mar.

     El interés turístico- estival principalmente-, de sus poblaciones, puede llegar a agobiar al viajero que busca paz y sosiego; recorrer las carreteras que enlazan A Guarda con Vigo, sobre todo la PO-552, especialmente su tramo desde Areas hasta rebasada A Guarda, supone un ejercicio de paciencia y de un cierto grado de autocontrol para no perder los nervios: tráfico lento y de reacciones imprevistas, límites de velocidad grotescos en algún sector, casi total imposibilidad de realizar adelantamientos (la Administración hace años ha decidido que prohibiendo adelantar- incluso en largos tramos rectos sin intersecciones-, se cura en salud: el recurso del inepto e incapaz) y un sinfín de circunstancias más que hacen bastante desagradable ese tramo de la citada vía. La inauguración en 2014 de la CG 4.2 entre Goián y A Guarda, alivió en gran medida esa pesadez de tráfico remolón, espeso e irritante.

    Esta ruta está articulada a lo largo de esa PO-552 que arranca en Areas- o Santa Mariña de Areas-, parroquia del Concello de Tui y termina en la rotonda de arranque de la Avenida de Citröen/ Avenida de la Florida, ya en la ciudad olívica (Vigo). Su mayor peculiaridad reside en que siempre- casi siempre- va paralela a una lámina de agua: curso inferior y desembocadura del río Miño en el tramo Areas-A Guarda y el océano Atlántico en el tramo A Guarda-Vigo. Tiene, evidentemente, muchos más elementos singulares y atractivos, pero su elemento definidor es ese: el agua.

    Este recorrido formó parte de una serie de ellos que sirvieron como válvula de escape en cuanto se levantaron las primeras restricciones de movilidad provocadas por la pandemia de 2019. Había ganas, ¡claro que había ganas de salir!. Algo de temor y precaución, hay que reconocerlo, también los había.

EL RECORRIDO
     Hace ya muchos años, demasiados quizá, recorría esta carretera con una cierta frecuencia, sobre todo los fines de semana, por el simple placer de ir en moto- de aquella mi adorada, humilde, fiel y fiable Vespa 200 DN- por un recorrido que, con una imaginación rica y prolífica como era la mía de entonces, me hacía volar hacia rutas míticas, imaginar grandes aventuras a lo largo del mundo...¡todavía había ilusión, esperanza y mucha magia!.

    No existía, por aquel entonces, la autovía A-55 que comunica Vigo con Tui y Portugal. Para ese menester se utilizaba la N-120 desde la Plaza de España de Vigo hasta Porriño y de aquí la N-550 hasta Tui. A partir de aquí, continuando por la N-551, antes C-550, (hoy solamente existe un pequeño tramo con esa nomenclatura que cambia, enseguida, a PO-552), se llegaba a la localidad reina de la langosta- A Guarda y, todo hacia el norte, directos a Vigo vía Baiona.

    Claro, hacer hoy este recorrido circular de Vigo-Tui-A Guarda-Baiona-Vigo, supone, sin utilizar autopista de peaje, un tiempo cercano a las dos horas y veinte minutos, para unos 117 km. 

      A mediados de los años 80, el recorrido se acercaba a las dos horas y media y, curiosamente, casi los mismos quilómetros: ¡112!. ¡Poco hemos mejorado!.

    ¿Era mejor (*) el de antes?, ¿Es mejor el de ahora?. Todo es relativo en la vida, esto también.

    (*) Mejor: más divertido, de paisaje más atractivo, mejor trazado, mejor asfalto, menos tráfico...etc.

    La perspectiva del tiempo distorsiona muchas realidades. Basta con que se esté pasando una mala, muy mala racha, para que, cómo decía Jorge Manrique lamentándose por la muerte de su padre, "cualquiera (sic) tiempo pasado fue mejor".

    Hoy puede que vea ese otrora habitual recorrido con la mirada ya desesperanzada, el ánimo escaldado por muchas traiciones y el espíritu colérico de quién ha recibido más patadas que palmadas en la espalda en los últimos tiempos. 

    Hace casi cuatro décadas lo veía lleno de ilusión, con algunas incertidumbres, claro, pero ilusionado ante un futuro que emocionaba, con la mirada de la juventud...¡y eso que nuestra juventud en los 80 no es que viese un futuro muy prometedor que digamos!

   ¿Todo esto tiene que ver con motos, carreteras, viajes y demás?; claro que sí, todo tiene que ver con eso si llevas la moto dentro, en la sangre, en el alma. Ellas puede que lleven acompañándote toda tu vida, aguantando tus fracasos y tu mal humor, celebrando tus éxitos...¿no te das cuenta?; haz memoria y lo verás claro.

    Esta carretera, por proximidad, era uno de nuestros paseos de noviazgo, al igual que el recorrido por el Morrazo, subir hasta Mondariz-Balneario, Ponteareas, alguna escapada más lejana hasta Vilagarcía-O Salnés..., eran entrenamientos, la preparación de lo que quería que llegase algún día y por aquel entonces, económicamente, no podía hacer: viajar lejos en moto, conocer países, palpar aquellas maravillas que solo podíamos ver en fotografías de viejos y desgastados libros y atlas.

    He de reconocer que la primera vez que crucé España sobre Lily (Vespa PX 200 MY'98) camino de Austria, se me pasó por la cabeza abandonar todo, absolutamente todo y no parar en Austria, continuar hasta circunvalar el globo...cosa a la que se habían y se han dedicado otros más valientes que yo años antes y después. A día de hoy, me doy por bastante satisfecho con lo que he podido viajar...¡aunque nunca es suficiente!, ¿verdad?.

    Bueno, me centro en la ruta de esta entrada que hoy si que me he ido por la tangente.

    Salir de Vigo hacia Tui por la A-55 no tiene ningún atractivo especial. Hay que pasar el alto de Puxeiros con precaución y atención- sobre todo en el tramo de bajada Puxeiros-Porriño-, llegar a la planicie de As Gándaras y, en nada, alcanzar la salida 30 para enlazar con la PO-552. Es, pasado Porriño, rápido, cómodo y anodino, aunque yo lo hago muchas veces así para despertar a la italiana que últimamente pasa más tiempo parada del que me gustaría.

    Hay otras opciones saliendo de Vigo. Multitud de ellas: carreteras locales, caminos asfaltados, pistas, etc. Que cada uno elija.

    Si se opta por la A-55, precaución- ¡que no miedo!- desde el alto de Puxeiros hasta pasado Porriño: tráfico muy intenso (apampanados de turno, embobados, estúpidos al volante, muchos, muchísimos camiones y furgones...) y un trazado y conservación de la vía que ya tendría que estar denunciado en las más altas esferas judiciales.

    Pasado Porriño el tráfico se relaja y puedes avanzar ligero, con un único punto de atención especial en la zona del polígono de As Gándaras por las salidas e incorporaciones de camiones. En unos 10/12 minutos recorres la distancia entre Porriño y el enlace con la PO-552.

    Este primer tramo de la PO-552 es el más espeso, agobiante, lleno de rotondas, travesías y limitado- casi exclusivamente- a 50 km/h. Son unos 13 km en los que llevas el río- que no ves pero intuyes- y los primeros montes del vecino Portugal a tu izquierda. Vale la pena salirse por alguna de las vías que parten a la izquierda, hacia el río, para pasar un rato, pasear o simplemente descansar en alguna de las zonas recreativas y espacios naturales como los de Amorín y A Raña respectivamente. A la derecha de la carretera, no hay gran cosa: zona del río Furnia y viñas, muchas viñas y alguna bodega.

    Poco antes de entrar en Goián, está la rotonda que regula el acceso- a la izquierda- al Ponte da Amizade que, cruzando el Miño te deja en Vila Nova de Cerveira (Portugal), continuando recto hacia la localidad de Goián- en la que se celebra un conocido mercadillo y exposición de motos, recambios y chatarra variada muy interesante todos los años en el primer fin de semana de noviembre- y a la derecha el arranque de la CG 4.2 que viene a aliviar el pesadísimo tráfico hasta A Guarda.

    Si vas con algo de prisa o no te quieres agobiar mucho con el tráfico, toma la CG 4.2. No está mal pero te perderás cosas muy, muy bonitas a partir de Goián. Te aleja del río pero tiene buen trazado y asfalto, recorre un paisaje agradable y en algún punto cerca de su final, alguna vista interesante.

    Si no tienes prisa, continua por la PO-552. Goián, cómo población, no tiene nada reseñable. Busca, eso sí, los desvíos que te llevan hacia el río: el espectacular Espacio Fortaleza, la vista de los islotes- algunos compartidos entre España y Portugal-, las calas fluviales y, sobre todo si hay niebla (¡no es broma!), ¡déjate atrapar por la magia del río Miño!.

    Viñedos y bodegas no faltan en este comarca; estás en O Rosal, famosa por sus caldos.

    A partir de San Miguel de Tabagón, la carretera se va haciendo más amable, más bonita. El firme, por lo general, es bueno. Ojo con algunas curvas algo traicioneras, en especial una a la salida de Tabagón en bajada, 90º a la izquierda.

    A partir de aquí y hasta A Guarda, ya viajas a la misma cota (+/-) que el río.

    Puedes bajar hacia Camposancos y echar allí todo un día. Es mucho lo que hay que ver: el encuentro del Miño con el Atlántico, playas fluviales, miradores, sendas, el ferry que une Camposancos con Caminha (Portugal), observatorios de aves y, por supuesto, ¡Santa Tegra!. No subir, desde A Guarda, a Santa Tegra, al Castro, al mirador y quedarse con la boca abierta con uno de los paisajes, no exagero en absoluto, más espectaculares, hermosos e impresionantes del mundo, ¡es un auténtico pecado!.

CURSO INFERIOR DEL MIÑO DESDE SANTA TEGRA
DESEMBOCADURA DEL RÍO MIÑO: PORTUGAL EN LA ORILLA OPUESTA

        Cuando te repongas- habrás estado muuuucho tiempo en Santa Tegra, baja al puerto de A Guarda a meterte-si te lo puedes permitir- entre pecho y espalda una buena langosta...o un bocadillo de queso, ¡qué más da!.

CASTRO DE SANTA TEGRA
SANTA TEGRA

    
Tómate con calma el café, preferiblemente viendo el puerto, los barcos y aspirando el olor a mar.

    ¡Arrancamos de nuevo!

    Para completar la sobremesa el tramo que va desde A Guarda hasta Baiona parece diseñado para la ensoñación, el relax, la tranquilidad y el disfrute total y absoluto. Carretera pegada constantemente a un portentoso y fascinante mar abierto, en ocasiones embravecido, salvaje y duro.

    Llega hasta el mirador de Punta Bazar. Párate un buen rato. ¿Chulo, eh?. A 1,5 km, en Portecelo, hay un desvío que sube hacia la montaña, hacia O Rosal. 1,1 km después, otro desvío en subida, muy cerrado a la derecha y con dirección O Rosal-Muíños do Folón e do Picón- si tienes tiempo valen mucho la pena-, te dejará en una subida corta pero épica por sus vistas. Arriba, en el alto de la Cruz da Portela (desde la PO-552 son unos 3 km), relájate un rato y prepárate para hacer de nuevo el recorrido...¡ahora bajando!. Un consejo: haz la bajada en una hora cercana a la puesta de sol de un día despejado, ¡buscarás la forma de darme las gracias por el consejo!.

MIRADOR DE PUNTA BAZAR
    Cuando regreses a la PO-552, ¡nada en el mundo te parecerá igual!: Cabo Norte, Stelvio, Grossglockner, Transfagarasan...tienen que ser espectaculares (conozco las estribaciones del Grossglockner y sí, ¡increíble!) pero esto lo tenemos al lado de casa y no tiene nada que envidiar a esos grandes destinos del turismo en moto.

    

    Relájate con el Atlántico permanentemente por tu banda de babor durante los próximos 20 km. Tienes un montón de opciones para alimentar las retinas y el espíritu: miradores espectaculares a pie de carretera, la antigua batería de costa de Cabo Silleiro, el monasterio de Oia...



    Entrando en la villa de Baiona, desvíate hacia la Virgen de la Roca. Creo que lleva un tiempo en restauración. Ideada y erigida, entre otros, por el arquitecto Antonio Palacios, es una belleza en piedra, mármol blanco y azulejo que mira hacia ese omnipresente océano que baña nuestras costas, ¡con unas vistas sobre Baiona y las Islas Cíes que quitan el hipo!.

LA VIRGEN DE LA ROCA
    Baiona. Si vas en verano, ¡allá tú!...salvo que te guste la jarana, el ajetreo y que te cobren un riñón por una consumición. 

    Si vas en temporada baja, es más tranquila, la disfrutas más, ¡pero te seguirán cobrando un riñón por una consumición!

    Merece la pena, Baiona merece la pena: la fortaleza de Monterreal/ Parador, las playas, el entorno, el casco viejo. Muy bonita, aunque cruzarla y salir de su área de influencia es cansado.

VISTAS DESDE LA VIRGEN DE LA ROCA. FORTALEZA/ PARADOR DE BAIONA
    Siguiente etapa: ¡Vigo!.

    A ver, no soy ni imparcial ni objetivo con Vigo. He nacido aquí, he vivido toda mi vida aquí, me he casado aquí, mi hijo ha nacido aquí, buena parte de mi familia está aquí...

    ¿Qué decir de Vigo?. Si me lo preguntas en los 80 y 90, te diría que- voy a levantar ampollas y crearme enemigos de por vida- era un asco de ciudad. Lo siento, es la ciudad que yo he visto, vivido y sufrido. Alguno tendrá un concepto totalmente distinto. No todos hemos tenido la misma vida ni la misma perspectiva. Era una ciudad sucia, mal estructurada, deficiente en muchos aspectos fundamentales, mal comunicada, que despuntó en esas dos décadas por la movida. No me voy a meter ahora en terreno minado desmontando el mito de la movida viguesa de los 80 formada por niños de papá- a alguno he conocido en el colegio- y algún que otro empleado público, que se podían permitir el lujo de dedicarse a aquello. La gran mayoría no podíamos. Teníamos que trabajar- desde antes de la mayoría de edad- y algunos sufrir- durante y después- todo lo que trajo aquella historia de la movida. No es oro todo lo que reluce, no nos engañemos.

    La ciudad empezó a tomar conciencia de sí misma hace relativamente bien poco- si exceptuamos el período de la Reconquista-,...aunque de aquella la conciencia era más bien el interés de la Iglesia, la nobleza y otros personajes. 

    Vigo ha sido y todavía lo es, una ciudad a la que la gente ha llegado, la ha exprimido y, cuando ya no quedaba más que el pellejo, la han abandonado a su suerte. Políticos, alcaldes, empresarios y jetas la han saqueado y ensuciado y después la han dejado tirada. No había conciencia de ciudadanía viguesa, incluso hoy en día dudo que esa conciencia esté firmemente arraigada.

    Aún así, se levanta una y otra vez. Es tenaz, trabajadora, industrial, pesquera, hermosa, amable y muy digna del lema de su escudo: "Fiel, leal, valerosa y siempre benéfica".

    Vigo ha cambiado, está cambiando tanto desde hace unos quince años que es otra ciudad. ¿Podría estar mejor?, sí, pero cuando te duelen tres muelas y después de arrancarte dos ya solamente te duele una, estás mejor, ¿no?.

    Es un buen broche para cerrar esta ruta: regresar a Vigo y, si eres foráneo, quedarte unos días. Aparca la moto y pasea.

VIGO


VIGO
    Bueno, esto se acaba por ahora. Me ha salido una cosa muy extraña, ¿verdad?; mezcla de guía de viajes, diario personal, panfleto político-revolucionario...igual te gusta.

    Las fotos son una recopilación de las que ya tenía hechas de otras veces que he hecho el recorrido.

    Como siempre, fieles amigos de 10 Pulgadas, infinitas gracias por vuestra fidelidad y aquí estoy para lo que sea menester.

    Buena ruta y cuidad vuestras motos, ellas cuidarán de vosotros ✌

    ¡Hasta la próxima!