jueves, 16 de abril de 2015

EUROVESPA 2010- 3 AL 6 DE JUNIO- FÁTIMA (PORTUGAL): UNA CUESTIÓN DE FE




Unas semanas antes de partir charlaba con un buen amigo cuando surgió el tema del Eurovespa. Pero, ¿con la que está cayendo también este año vas a ir? me preguntó. Sí, claro que voy a ir y con más motivo este año. Hay que ir para demostrar que seguimos teniendo fe en el espíritu vespista, le contesté, ese que te hace recorrer cientos, miles de kilómetros para pasar un par de días con otros como tú. Hay que mantener la FE. Y voy a llevar a mi hijo para que se impregne de ese espíritu, que vea camaradería, amistad, alegría, esfuerzo, pasión, afición...

El caso es que este año lo teníamos fácil ya que 350 kilómetros no deberían suponer ningún obstáculo para casi nadie, por poco avezado que esté en estas lides viajeras sobre una Vespa.

¡Otra vez a las andadas!


Cuando uno regresa de un largo viaje de Eurovespa fuera de la Península Ibérica suele portar sensaciones encontradas. Por un lado la indescriptible sensación de lo vivido –lugares, gentes, situaciones- y una alarmante sensación de entumecimiento muscular en determinadas zonas del cuerpo. Este año esta última sensación no debería pasar de una ligera molestia sin la mayor importancia, en beneficio de aquella otra inmensamente más agradable del reencuentro con viejos amigos y conocidos, del descubrimiento de lugares nunca antes visitados y del redescubrimiento de otros bajo otro prisma, así como de la compañía de amigos y amigas que se estrenan en estas andanzas eurovespistas.

Y así creo que realmente fue. Creo que, para los que se estrenaban, supuso lo mismo que me supuso a mi en aquel 2004 en Lisboa. El día del regreso muchos ya hacían cábalas sobre el Eurovespa del año que viene...en Oslo.

Y yo me alegro casi hasta el paroxismo de que este bienintencionado proselitismo mío el favor del Vespismo y del Eurovespismo en particular, vaya dando sus frutos!, y qué frutos!!!. Me alegro de verdad.

Ni siquiera la cercanía geográfica de este Eurovespa restó emoción y sano nerviosismo a los que, en principio, deberíamos estar más curtidos. Creí que envidiaría la ilusión de los que se estrenaban pero no. Creo que todos teníamos un grado de ilusión similar por los preparativos del viaje, por la ruta a seguir, lo que nos encontraríamos...

Ni siquiera la crisis ha podido con el Eurovespismo!!!. Si se ha echado en falta un mayor número de vespistas centroeuropeos y, sobre todo italianos, creo que ha sido más por la distancia geográfica que por las dificultades económicas que estamos atravesando.

El viaje comenzó oficialmente el miércoles día 2 con la fiesta organizada en Movisa para celebrar la partida de los Vespistas vigueses y de las cercanías y, al mismo tiempo, promocionar el Vespa Trophy 2010, Campeonato de la modalidad de Turismo de gran tradición en Europa y que, este año, aprovechó – creo que lo seguirá haciendo en el futuro- el masivo desplazamiento originado por el Eurovespa para celebrar una de sus pruebas. Nosotros, por razones obvias, ¡no teníamos grandes esperanzas de lograr un resultado destacable!.
Volviendo al asunto festeiro, en Movisa nos reunimos, aparte de los que partiríamos al día siguiente jueves y el viernes, un montón de amigos, conocidos, desconocidos, viejas y nuevas glorias del vespismo vigués, etc. Pasamos unas horas muy agradables entre charlas, pinchos, bebidas, vídeos, fotos, etc.
Finalizamos con una foto de familia – ¡menuda familia, insisto, la de este año!-.
Al día siguiente, jueves día 3 partía el primer grupo.

El viernes por la mañana, ¡a las 07:00 en pie!. Las carreras de siempre, las prisas, los nervios, ese olorcillo de aventura que lo impregna todo (¡además del olor del café por la mañana!).

Segundo Eurovespa de la Toscanina, este año ya más rodada y experimentada.

Xacobe, aunque no lo quería exteriorizar, se intuía nervioso y alegre. Hombre, como para no estarlo!. ¡Si a mí con su edad me llevan a vivir una aventura así...!

Llegamos con mi habitual falta de puntualidad –aunque no fuimos los últimos...- al punto de reunión.

Aquello era un hervidero de nervios!!!. Que si ¿por dónde vamos a ir?...¡que no encuentro un guante!...¿alguien ha visto mi Vespa? (bueno, no tanto!!!).

Salimos, bastante puntuales, hacia la Avenida de Madrid en donde había quedado de esperarnos alguien para hacer una foto del grupo...Esperamos un tiempo prudencial y allí no apareció nadie. Nos vamos.
En la Avenida de Madrid preparados para salir

Un par de semanas antes la prensa nos sorprendió con la noticia de que el Gobierno luso pretendía cobrar peaje en las autovías del Norte, entre ellas la A28 que pretendíamos utilizar. Al final, tras días de confirmaciones y desmentidos, nos vimos libres de abonar algo ya abonado.

¡En marcha!


Vámonos que se nos echan las horas encima. Autovía hasta Porriño-Tui, entrada en Portugal, Valença, Vila Nova de Cerveira y empalmamos con la A28.

Los grupos grandes obligan, a veces, a reagruparse


Nuestra idea, al contrario que el grupo del jueves, era rodar lo máximo posible por autovía (no autopista de peaje) tratando de evitar, dentro de lo posible, la utilización de carreteras generales que, en Portugal, ya sabemos que, desgraciadamente, no son ninguna maravilla.

A cambio de una buena dosis de monotonía, fuimos avanzando a una buena media, hasta que llegamos a Oporto. Un accidente en el Ponte Darrábida ocasionó una retención de unos cuantos kilómetros que, aprovechando las ventajas de ir sobre dos ruedas, solventamos sin mayor contratiempo.

Retención a la entrada de Oporto. ¡Paciencia!


A partir de aquí tomamos la A29, otra de las afectadas por el inaudito futuro peaje, con dirección Aveiro. Poco antes de la llegada a esta localidad nos detenemos en un área de servicio para reponer fuerzas y, de paso, echarse algo al coleto.

Hay una Vespa, la de Miguel y Susana, que no aparece. Puestos en contacto con ellos nos informan de que se han quedado sin gasolina a 3 km del lugar en el que nos encontramos.

¿Eh?. ¡Quietos que alguien se ha quedado sin gasolina!


Vamos para allá a llevarles gasolina y, después de una serie de vicisitudes, nos encontramos todos juntos comiendo.

La comida es el primer momento de verdad para que a la mayoría le aflore al rostro la alegría, ya lejos de los nervios de los días anteriores y de los primeros momentos del viaje, que les está produciendo el viaje en el que están inmersos.

Arrancamos. Nos quedan unas 2 horas de viaje y abandonamos la autovía A29 para tomar la A17 momento en el que se produce la caída de Juan de Camos, alcanzando, sin más consecuencias para ellos que el guardabarros trasero roto, a Nando y a Lucía. ¡Mucho ojito cuando se rueda en fila!.

Ya por la A17 –otra que también se verá penalizada con el dichoso e injusto peaje- rodamos sin más contratiempo que el de la vietnamita de Pablo Osorio que gripa antes de Figueira da Foz. Este suceso provoca, sin querer, la ruptura del grupo en dos al detenerse parte del mismo con el averiado para subir la Vespa a una furgoneta. Los demás continuamos por la carretera general –N109- en la que se produjo la segunda caída, también por suerte sin consecuencias demasiado severas, de Nando y Lucía. Los que se habían quedado con la gripada continuaron por la A17 en su tramo de peaje hasta, prácticamente, Fátima.

Por la N109 y en poco más de una hora y media nos plantamos en Fátima y nos reagrupamos, los del jueves y los dos grupos del viernes.

Reparto de credenciales, cada uno a su hotel y fijamos una hora para encontrarnos e irnos a cenar. Lugar de reunión el Village del Eurovespa, también conocido por la Aldeia Vespa!.

De casi todos los que nos movemos en este mundo, ¡que por suerte somos cada día más!, es sabido que los portugueses tienen una gran experiencia en montajes de este tipo, además de una gran ilusión, eficacia y buen hacer. Y Fátima no iba a ser menos.

En los últimos siete años han organizado dos Eurovespas (Lisboa en 2004 y este de Fátima) y siete Iberovespas, amén de otras muchas más cosas, de los cuales sólo he podido asistir a uno:Setúbal 2008 con una buena representación de compañeros de Vigo.

No existen las organizaciones perfectas pero las hay que se acercan mucho a la excelencia y esta, para mi, ha sido una de ellas.

Evidentemente no todos tenemos ni los mismos gustos ni el mismo criterio para apreciar y/o evaluar los actos en los que participamos. Pero yo a este Eurovespa de Fátima le daría una nota muy próxima al 10.

Retomo el hilo cronológico.

Nos reunimos para cenar, si la memoria no me falla, 29 comensales ( ¡que no comensales y comensalas!). Allí se nos unieron a última hora un par de españoles más (¿eh Pascual?, ¡qué joya de chaval tienes! ¡aunque yo tampoco me quedo manco!)

Durante la cena del viernes con Alfredo y Pascual


A los postres el cansancio ya iba haciendo mella en los que habíamos llegado ese mismo día y pasada la medianoche y envueltos en una densa niebla nos fuimos retirando, no sin antes hacer una última visita a la Aldeia, a nuestros aposentos.

Al día siguiente, sábado 3, nos toca diana tempranito que hay que aprovechar el día, que, además, viene muy cargado de cosas...buenas!!!.

Nada más concentrarnos para salir ya se empiezan a ver ejemplares "curiosos" los unos
¡sin comentarios!
míticos los otros
Impecable Vespa 400

tanto, ¡que ni las gallinas ni los patos  se lo quisieron perder!

¡Ni patos ni gallinas se lo perdieron!

Para ese día estaba programado el habitual paseo de todos los participantes que tiene como objetivo, de siempre, rodar, como muy pocas veces se tiene oportunidad, con un par de miles de Vespas más, dar un toque de color y de vida a los lugares que rodean el village, servir como agradecimiento y homenaje a los habitantes del lugar que nos sufren durante unos días y, claro, conocer el entorno.

Durante el paseo del sábado




¡¡¡Pero es que este año se han salido!!!. 105 kilómetros de paseo, visita a dos monasterios importantes, por hechos históricos a los que sirvieron de continente: Batalha y Alcobaça.

Monasterio de Batalha

 El almuerzo,consistente en una comida al aire libre en el Parque Atlántico fue el preludio de una muy agradable visita libre al precioso pueblo marinero de Nazaré.
Almuerzo al aire libre el el Parque Atlántico



Las vistas desde el mirador de Nazaré son absolutamente espectaculares



Espectaculares vistas desde el mirador de Nazaré


y el atuendo de las vendedoras  callejeras, cuando menos, llamativo!. Eso sí, si no comprabas nada no había foto!
¡Si no compras no hay foto!


¡¡¡Seis kilómetros de extensión desde la primera a la última Vespa, más de 2600 Vespas, 30 minutos entre el paso de la primera y el de la última, todo ello según datos de la GNR portuguesa!!!.



Solamente, por comparar, el año pasado en Zell am See, el paseo fue de unos exiguos...7 kilómetros!!!. Sin comentarios.



Durante las paradas para la visita a los monasterios, la comida y Nazaré, aprovecho para saludar a muchos amigos...
De izquierda a derecha: Sole, Carlos, Sergio, Rubén y Sonia. Sentado, un servidor


Inmortalizar a otros...
Jerónimo y su señora

El diccionario de la R.A.E. contiene muchos vocablos que servirían para expresar la indignación y el pesar que me produce saber, según me han dicho personas de toda confianza, que el individuo que lo preside estaba presente en Fátima, supongo que representándose a sí mismo...ignorando por completo a los más de 600 españoles allí presentes. A mí me engañó durante un tiempo con las razones que esgrime siempre para justificar su inacción. ¡Desde ahora ya no me engaña más!. Existen hoy en día medios de comunicación de masas, que todos conocemos, para darte a conocer como presidente del V.C. de España, no puedes estar esperando sentado tranquilamente a que acudamos a ti. Eres tú el que tiene que buscarnos y llevarnos a la sombra del Club... cómo se hace en todos los Vespa Clubes del Mundo. Y no nos digas que no nos has visto porque el sábado, en el paseo, la carretera de Nazaré era un serpentear de Vespas con matrículas con la “E”, el recinto de la cena de gala un mar de banderas españolas y por encima del murmullo de fondo se oía, sobre todo, hablar en español...Sigo?

Realmente presidente del V.C. de España ¿no has sentido ni un mínimo de vergüenza viéndonos a todos los españoles allí presentes e ignorándonos?. ¿No has oído el clamor que preguntaba por qué en España hace tanto tiempo que no se organiza un Eurovespa. ¿No has oído a todos los que preguntaban por el V.C. de España?. Éramos más de 600 de un total de 2010 inscritos oficialmente. Echa cuentas...

No merece la pena que invierta más tiempo propio ni de un posible lector hablando de ti, presidente del V.C. de España.

Vuelvo al resto de españoles allí presentes para destacar el comportamiento ejemplar de todos, el haberos hecho notar de buenas maneras, el haber sido capaces de decirle al resto de Europa que España tiene un potencial enorme y que si algún día un grupo de Vespistas de verdad se vuelve a hacer cargo del Vespa Club de España, ¡puede temblar Europa!

Ojalá sea así. Nos lo merecemos.

Vuelvo al relato de los hechos con una cierta tristeza y enfado por haber tenido que despacharme así con un tema que no tendría que estar presente nunca en un relato de este tipo.

¡Esto es lo que realmente vale la pena: los amigos!. De izquierda a derecha: Juan, Yo, Xacobe, Gianfranco, Raquel, Eduardo, Susana y Miguel.

Tenía que decirlo si no quería que me reventase dentro. Ya está. Lo que realmente vale la pena de todo esto son los amigos, el viaje, las gentes...

Con Sergio, Xacobe y Fátima

Al regreso del paseo y con las sensaciones vividas todavía muy a flor de piel nos tomamos un pequeño respiro para prepararnos para la cena de gala. Del partido de fútbol que jugaba España y que le dio el pase a la Final del Mundial no voy a decir nada, no me gusta el fútbol pero ¡España ganó!.

Al final España ganó a Alemania. Xacobe, un servidor, Sabine (con cara de acabar de perder un partido...) y Alfredo

Nos presentamos en el recinto –bueno, ¡algunos se presentaron al finalizar el partido!- uniformados convenientemente gracias a la iniciativa de nuestro buen Gianfranco.

¡A ver si se me pega algo de la elegancia de Jerónimo y de su señora!


La cena, para mi, fue más que correcta, en la línea del Eurovespa de 2004. Compartí mesa y mantel con la gente a la que aprecio, entre ellos y los nombro: Jerónimo, como no! y su esposa, Pascual y su administrador y tesorero, Sabine (al final Alemania no le ganó 4-1 a España, ¿eh?) y alguno más del que no recuerdo su nombre.

¡Un mar de gente cenando!


Eché en falta, aunque estuve con ellos unas cuantas veces, menos de lo que me hubiese gustado, a Rubén y a Sonia, a Sergio, a Javi “Pontedera”, a Santi, a Mamu y a los viejos conocidos que no conocía, Vespaciano, Manuel Rodríguez y más... Y, por supuesto a mis amigos sardos, de los que solamente tuve el placer de ver y hablar con Sandro y con su señora.


Un servidor con Sandro Arba con su traje típico sardo

Igual para el próximo Eurovespa habría que reservar mesas contiguas para unos cientos de españoles, no?

Solamente por la jornada del sábado ya habría valido la pena hacer el viaje que hubiese sido menester. Pena nos quedó de los amigos que se desplazaron a Fátima sin inscripción y que no pudieron estar junto a nosotros en la cena.

Avanzada la velada y terminada la cena los que nos vamos haciendo mayores (¡jajaja!) nos fuimos retirando a descansar aprovechando para despedirnos de los amigos y conocidos con el que podría ser el lema del Eurovespa: hasta el año que viene en...

Al día siguiente, domingo 4 quedamos citados todos los “vigueses” a mediodía para salir juntos hacia casa.

Aprovechamos, Xacobe, Juan y el que suscribe, para hacer la obligada –con independencia de creencias religiosas- visita al Santuario de N.S. de Fátima. Compramos unos recuerdos para la familia y poco antes de mediodía abandonamos el hotel –bastante aceptable- y nos reunimos con el resto de la expedición.

El Santuario de Fátima


Del viaje de vuelta recuerdo cosas aisladas ya que mi martirio periódico estacional anual, léase alergia, me machacó durante buena parte del día.

Recuerdo, eso si, un calor tremendo todo el día que sicológicamente se acrecentaba a la vista de la desnuda autovía –por una carretera general con casas, vegetación, etc, aunque la temperatura ambiente sea la misma, la sensación térmica es menor- y la avería de Miguel con la maldita bomba de la gasolina, ¡la maldición de las 300!. Unos cuantos nos quedamos con él y con Susana esperando a que se enfriase la bomba . Aprovechamos para comer en la gasolinera en la que estábamos y, después de una hora y de haber arrancado la 300, reemprendimos la marcha para reunirnos con el grupo que nos esperaba a unos 30 kilómetros.

Ya todos juntos reiniciamos la marcha bajo un calor sofocante, pasamos Oporto, los depósitos se van vaciando, pasamos un área de servicio a la salida de Oporto y no paramos...los depósitos se vacían más...¡ay que voy con el suspiro de la gasolina!. Finalmente llegamos, alguno por algo menos que un pelo y repostamos. En la gasolinera alguien se da cuenta de que se ha dejado alguna pertenencia en la anterior, a unos 160 kilómetros!!!. Gestiones telefónicas, lo localizan en la última gasolinera en la que habíamos estado y se van a recogerlo. Los demás arrancamos.

¡Tiene cara de habérselo pasado muy bien!



A partir de aquí hicimos, Xacobe y yo, el viaje casi en solitario sin más contratiempo que el antes citado calor, rumiando, como siempre en el viaje de regreso, las cosas buenas de este Eurovespa que, cómo en un acto de fe, consiguió reunirnos una vez más contra crisis y demás impedimentos.



El año que viene hará falta algo más que fe para ir hasta...Oslo!!!

Bueno...igual Oslo no está tan lejos como parece...no?

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